Ya No Es Tiempo De Caudillos



Nos reunimos esta noche  para unos actos propios de la trujillanidad. Nos reunimos para presentar el segundo tomo del libro del Dr. Roberto Vetancourt, "Tiempo de Caudillos", que tan buen suceso tuvo en su primer tomo. También  para rendirle un merecido homenaje al Ing.  Octavio Jelambi, una persona de altos quilates como persona, como profesional y como luchador por la naturaleza.

También para presentar el CD sobre Cien Años de Historia Trujillana, una maravilla que solo el trabajo de unas personas amantes de esta tierra, dotados de unas especiales destrezas tecnológicas, hace posible. Y para deleitarnos con  la prosa elegante y bien documentada del Dr. Miguel Angel Burelli Rivas, en buena parte el primer promotor de este acto, quien será el orador central y quien se extenderá sobre los merecimientos de nuestros homenajeados. Así mismo para escuchar la buena música de nuestra Camerata Universitaria y compartir algunos momentos.

No nos reunimos para el coloquio nostálgico sobre el tiempo que pasó, sino para tomar los arquetipos que nos ofrecen el pasado y sus lecciones, con miras a construir un futuro mejor. La raíz da a la planta el alimento y el sostén que permite su desarrollo pleno. La raíz no sirve por sí sola, solo alcanza su realización plena en la hermosa explosión de aromas y colores de una flor, en la suculenta elegancia de una espiga o en el frondoso ramaje de un árbol.

Ya no es el tiempo de los caudillos. Ese tiempo ya pasó. Pero queda muy bien expresado en estos libros de Robertín, y también en los de Emigdio Cañizales Guedez, de Rafael Ramón Castellanos, Mario Briceño Yragorry, Fabricio Gabaldón, Perfecto Crespo y tantos otros que han recogido en hermosas y documentadas páginas los tiempos y los lugares que son punto de orgullo del gentilicio trujillano.

Porque Trujillo tiene historia y de la buena. Desde los tiempos en que aquí solo habitaban los indígenas hay mucha y buena historia. Y a lo largo de los tiempos coloniales en Trujillo se sembraron hechos que son recogidos por las crónicas. Y fue heroico el Trujillo de los tiempos de la Independencia y a lo largo de todo el tiempo de conformación de la República. Trujillo tiene historia.

"Mire bien para que vea" es una manera de decir aquí en Trujillo.  Buena falta nos hace mirar un poco hacia atrás para ver bien que esta tierra no tiene la vocación de rancho en que hemos devenido desde un tiempo para acá. El protagonismo trujillano en la historia nacional ha sido denso. Tenemos que recuperarlo.

En varias oportunidades he recurrido a un pequeño cuento que leí una vez en un libro de Antonny de Melo, sobre un huevo de águila que fue empollado por una gallina. El polluelo de águila nació como gallina, se crió como gallina y vivió como gallina, pero era un águila. Envidiaba el vuelo alto y elegante de las águilas, pero se sentía gallina. Con ayuda de alguien, un día descubrió que era efectivamente un águila y luego de varios intentos y fracasos,  emprendió el vuelo.

Hace apenas unos días Eladio Muchacho me regaló un libro de Leonardo Boff  titulado " El águila y la gallina" donde atribuye esta historia a  James Aggery, un maestro de Ghana vinculado a las luchas por la liberación de su país. Allí Boff desarrolla y profundiza ese relato. Permítase parafrasear a  este célebre sacerdote franciscano brasileño, para aplicar la anécdota a Trujillo.

Trujillo por su historia, por sus valores humanos, por sus mejores tradiciones y por su cultura, tiene vocación de Cóndor. El majestuoso Cóndor de Los Andes  es el ave más grande y de mayor envergadura de nuestros Andes. Son proverbiales su majestad y su nobleza. Su elegante porte adorna escudos y banderas. Su fuerza y poderío son formidables. Solamente vuela en los días en que el sol ilumina todas las montañas. Se remonta a las mayores alturas y  recorre hasta 200 leguas en un día. Su plumaje es negro, con visos azulados como el acero. Y sus potentes a las están rodeadas de blanco como  es blanca su majestuosa  gargantilla. Habita en las más altas cumbres de la cordillera.

Diversas circunstancias han hecho que la naturaleza de Cóndor que tiene nuestra región se haya disminuido. Muchas indolencias, prudencias culpables, falsos líderes, junto con otros factores han querido convertir a esta tierra trujillana en un corral de gallinas.

Pero la naturaleza de Trujillo es de Cóndor y tenemos  que hacer todo  lo posible porque encuentre su estado natural, y emprenda el vuelo. Que despierte de esos complejos que nos tienen agallinados. Mirando al piso o para atrás.

Tenemos que abandonar la prudencia culpable que nos hablaba Don Mario Briceño Iragorry. Abandonar las añoranzas y las lamentaciones, sacudir las anchas alas que tenemos, levantar la mirada por encima de las montañas que nos rodean, mirar el futuro que queremos, llenarnos de energía  y alzar  el vuelo a ese destino de grandeza que se merecen esos niños y esos jóvenes que nos van a tocar ahora y que también  nos merecemos todos.

Ya no es tiempo de caudillos. Ni va a venir Leopoldo Baptista a ayudarnos a levantar el vuelo, ni Juan Bautista Araujo "El León de la Cordillera",  ni Rafael Gabaldón, ni  Rafael Montilla "El Tigre de Guaitó", ni Rafael González Pacheco,  ni ninguno otro. Ya no es tiempo de caudillos.

Ahora todos debemos ser un solo  y gran caudillo. La suma de todos los caudillos y de todos los hombres y las mujeres que son honra y prez de Trujillo. Todos debemos ser ahora una sola síntesis de Araujos y Baptistas, de González y Daboines, Briceños y Montillas y de tantos otros apellidos trujillanos.

En cada uno de  nosotros existe un   José Gregorio Hernández y un Rafael Rangel y una Ana Enriqueta Terán y un  Antonio Nicolás Briceño.  Miguel Angel Burelli Rivas, y Robertín Vetancourt, y Octavio Jelambi son cóndores de esta cordillera y todos tenemos un cóndor por dentro. En cada trujillano hay un cóndor que quiere salir a emprender el vuelo.  Pero lo tenemos pastoreando en este gallinero en que se nos ha convertido nuestra tierra.

Tenemos que inspirarnos en lo que fuimos, en lo que fueron nuestros mejores hombres y nuestras mejores mujeres. Buscar los arquetipos de lo mejor de la trujillanidad para tomar la fuerza necesaria  para desperezar las alas, levantar la mirada, buscar el horizonte y emprender el vuelo, como un enorme y poderoso Cóndor de siete mil kilómetros cuadrados de tamaño  y quinientas mil personas de peso.


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ESPERANZA Y FE



No guardo ninguna duda de que a Venezuela le espera pronto un gran porvenir. A lo largo y ancho se vive una realidad emergente que tiene sus afloramientos en medio de esta espantosa crisis, y que representa la base más firme de la esperanza. Es verdad que experimentamos de diversas formas la tragedia venezolana, pero justamente en aquellas mujeres y hombres que traducen las penas en gestos cotidianos de solidaridad, de lucha social y de nuevos e innovadores emprendimientos, descansa la imagen futurista de nuestra comunidad nacional.

Tampoco tengo ni una sombra de duda de que el fin de este gobierno está más cerca aún. Precisamente las torpes maniobras que realiza para mantenerse en el poder, son las que precipitan su desenlace. Las decisiones en el orden político y económico profundizan la escasez y el hambre, la inseguridad y la corrupción, la carestía de la vida y las violaciones a los derechos humanos. La gente ya desesperada añora la salida. Ruega para que esta pesadilla termine.

La distancia entre el país posible y la realidad se amplían diariamente, pero el tiempo se acorta. A medida en que la brecha entre la sensatez y esta locura se amplia, se acorta la salida del régimen. Son las elevadas dimensiones de las torpezas precisamente las que estrechan las posibilidades de que este gobierno se mantenga.

Y a cada locura del gobierno y de sus adulantes, léanse el CNE, el TSJ y demás poderes serviles, el pueblo se organiza y lucha, de moviliza y participa. E inventa nuevas e inusitadas formas de sobrevivir con dignidad. Sin arrodillarse. Sin claudicar. Y se incorpora en las luchas populares por las salidas constitucionales y cívicas. Esa es una realidad palpable. Ya el gobierno está solo con sus locuras, su corrupción y sus fracasos. El pueblo se está uniendo con su esperanza y su fe en una Venezuela mejor.

Veremos las grandes movilizaciones, veremos crecer la resistencia, veremos la rebeldía cívica de un pueblo que  reacciona al engaño y a la mentira, a la corrupción y al hambre. Y veremos también un pueblo que desde ahora va sembrando las semillas de la Venezuela que queremos, de la mejor Venezuela. Que no quepa ninguna duda. Aprendimos la lección que nos lleva a superar los errores del populismo, del centralismo, del rentismo y el militarismo. Y a fundar una nueva Venezuela basada en el trabajo honesto, la libertad, la democracia plena, el pluralismo y la descentralización. La Venezuela decente, culta y honesta. Que no quepa la menor duda. La tragedia está llegando a su fin. Y ya se acerca la verdadera Venezuela, la que todos queremos.

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" La Universidad que queremos"

La Universidad Valle del Momboy nació dentro del proceso que desde 1823 tenía pendiente Trujillo de contar con una universidad propia. Esa impronta histórica hay que tenerla presente para poner en perspectiva nuestra responsabilidad y siento que en su trayectoria de 26 años,  contando la experiencia de la URU Valera, lo ha dejado claro: esta Universidad nació del amor a Trujillo y del compromiso con su desarrollo integral. Y sus éxitos en lo atinente a lo local será lo que la hará universal, porque no es por localismo o regionalismo que hemos desarrollado esta estrategia. Es porque estamos convencidos que si tú no cambias y no contribuyes a cambiar el lugar donde vives, nada cambia. Así de sencillo y así de complejo.

La crónica de la universidad trujillana está escrita y publicada en el portal institucional y a ella remito a los interesados en conocerla. En estas breves palabras solo voy a referirme a lo sustantivo del proceso vivido por la UVM.

En la casa de retiros de  San Javier del Valle un fin de semana largo de agosto de 1986 nos reunimos un grupo de amigos para reflexionar y tomar decisiones vitales. Nos acompañaban los sacerdotes Luis Ugalde, Arturo Sosa, Baltazar Porras y el PadreJuan José Madariaga. Allí decidí fundar en Trujillo una universidad de gestión privada, de carácter comunitario, ante las frustraciones de los otros esfuerzos por contar con una universidad pública.

La Asociación para la Educación Trujillana (APRODET) recogió la idea y en 1987 se realizan los estudios de factibilidad y en 1988 se crea la Fundación Educación Superior Valera  - FEVAL-  institución que  asumió la delicada tarea de promover la creación de la Universidad.

En agosto de 1989 FEVAL realiza en Boconó una jornada para diseñar la universidad y se produjo un documento llamado “LA UNIVERSIDAD QUE QUEREMOS” en el cual se afirma:

“La Fundación Educación Superior Valera (FEVAL) está dispuesta a asumir la responsabilidad de impulsar en Valera una Universidad de calidad, pertinente con los desafíos que impone la realidad, concebida para formar ciudadanos de alto nivel ético, diestros, cultos y comprometidos con la sociedad. Una Universidad estructurada para que el propio sistema universitario incorpore del entorno las necesidades de aprendizaje y retome a la comunidad el producto de su proceso académico, traducido en profesionales, proyectos, servicios y aportes que contribuyan al desarrollo de la región y del país”.

La estrategia fue crear un núcleo de una universidad existente para ganar tiempo y experiencia. La Universidad “Rafael Urdaneta” acogió la propuesta y con apoyo de la Universidad Tecnológica del Centro y de la Universidad Católica Andrés Bello en 1990 se inició la experiencia con cursos de extensión, una Maestría en Educación Superior y otra en Gerencia de Empresas y luego la carrera de Administración de Empresas con 75 alumnos.

El personal docente y administrativo fue conformado casi en su totalidad por jóvenes, pues ante la insistencia de rodearnos de jubilados de experiencia de universidades de larga data, preferimos escuchar los consejos de un joven de 70 años: José Rafael Marrero quien me decía: “Cuidado, no es lo mismo un hombre con 30 años de experiencia que con un año repetido 30 veces”.  La idea de las maestrías tempranas era ir formando la gente joven para la propia universidad.

El 5 de noviembre de 1993 fue la primera graduación. Así lo dijo Miguel Ángel Burelli Rivas esa tarde: “Y aquí está el milagro de la voluntad, mas sobre todo de la fe y de la constancia. Lo iniciaron unos cuantos desde FEVAL y lo completaron otros más que se esforzaron para dar remate a sus estudios. Los primeros deben ser recordados  ad perpetuamrei memoriam por Valera. A los graduandos los aplaudimos y los impulsamos en esta impresionante ceremonia que Valera no conoció jamás y que es piedra miliar de su historia”.

El rector de la URU Dr. Eloy Párraga Villamarín me permitió decir unas palabras, allí afirmé:  “La estrategia es conocida, pues la reiteramos cada semestre y la divulgamos en el folleto “La Universidad que Queremos”: apoyarnos en una universidad sin fines de lucro, de experiencia y prestigio, para ofrecer de inmediato estudios superiores y programas para elevar las capacidades humanas, pero con la flexibilidad curricular para darle el sesgo de compromiso y solidaridad con la promoción del desarrollo socio – económico del estado Trujillo”.

Esa tarde memorable se graduó mi hijo mayor. Y allí se graduó de Magister en Gerencia de Empresas quien ahora toma el relevo, nuestra Rectora María Teresa Bravo.
Cuatro años después, el 17 de octubre se crea la Universidad Valle del Momboy y  el 21 de octubre de 1997 tomé juramento como su Rector. En mis palabras expuse la misión de la nueva universidad:  

“La Universidad Valle del Momboy  tiene como misión la formación integral de personas participativas, competitivas y emprendedoras, que asuman el reto de liderar con ética y calidad, procesos relevantes que propicien el desarrollo humano sustentable”.
Y expliqué el porqué de su nombre: “Se llama Universidad Valle del Momboy, tomando así una de las más caras tradiciones universitarias, que recoge del lugar donde tiene su asiento su patronímico. De esta manera este hermoso valle donde nos encontramos hoy presta su nombre a la Universidad y esta se compromete al incremento de su armónico desarrollo y de  su prestigio”.

Y declaré en nombre del equipo:

“Quisiéramos colocarnos a la altura de la responsabilidad que significa ser la primera universidad propiamente trujillana, nacida desde la sociedad civil organizada. Este solo hecho nos pone frente al reto de contribuir al fortalecimiento de los valores vernáculos que le dan singularidad a la Trujillanidad, y también de servir de ariete para impulsar las transformaciones que nos inserten con eficacia en la globalidad.

Quiero declarar solemnemente en este día de júbilo que pondremos todo nuestro empeño en hacer de la Universidad Valle del Momboy un centro de excelencia y de honestidad. Una institución digna de llevar el nombre  de Universidad. Una institución digna de la dilatada y fecunda historia trujillana. Digna de la herencia que nos entregaron los grandes hombres y mujeres que la inspiran, como Don Mario Briceño Iragorry. Digna de los que se han entregado a su creación y desarrollo. Digna de los que hoy convivimos en ella y digna de los anchos senderos que habrá de abrir para la merecida realización de las generaciones que pasarán por sus espacios académicos, y digna de todos Ustedes”.

Al culminar mi labor rectoral a la vista están los resultados, el mejor de ellos: la conformación de ungran equipo integrado  por magníficas personas, contagiadas del amor por Trujillo y Venezuela, conscientes de la importancia de la Universidad como instrumento de afirmación identitaria y de transformación social y comprometidas con avanzar a niveles superiores de excelencia y de servicio.

Ustedes saben que con mis imperfecciones, mis dudas y mis temores pero acompañado de un amor total por mis lugares y su gente,  una esperanza de que aquí hay una realidad mucho mejor que hay que ayudar a germinar y una fe infinita en Dios, he tratado de cumplir con mis palabras. Por haberme dado esta oportunidad doy gracias a Dios nuestro Señor.

También doy gracias a muchísima gente que con su aliento o con sus críticas me acompañaron. Solo puede mencionar a unas pocas,  con la súplica que todos, familiares, amigos y compañeros de camino se sientan representados en ellos.

Yo no sé qué deuda tan grande tiene Dios conmigo que me pagó con el hermano que tengo: Fortunato. En él están mis hijos y toda mi familia. Eladio Muchacho es el amigo total y en él todos mis amigos. Ellos han sido mis mejores consejeros.

El Sr. Giácomo Clérico y Miguel Ángel Burelli Rivas fueron luces de sabiduría, como lo es el Padre José del Rey Fajardo. En ellos están todos los que acompañaron y acompañan el camino.

Y a toda comunidad universitaria la quiero ver representada en esos dos pilares que son María Teresa Bravo y José Luis Briceño. Conmigo conformamos el trío de más de doscientas personas que son hoy la Gente UVM.

Lo mejor de esta experiencia es lo que viene en manos de María Teresa Bravo, Betzabeth León y Mario Chinchilla. Y de todos los demás. Me pongo a la orden de estas nuevas autoridadespara cumplir las tareas que me asignen como profesor de la Universidad Valle del Momboy.

Finalmente dos citas: La primera del Discurso de Nelson Mandela como Presidente electo de Suráfrica en 1994:

“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.  Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, atractivo, talentoso y fabuloso?Más bien, la pregunta a formular es, ¿quién eres tú para no serlo?Eres hijo del universo.El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras. Nacemos para poner de manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros. No solamente algunos de nosotros; está dentro de todos y cada uno.Y cuando permitimos que nuestra luz brille, inconscientemente damos permiso a otra gente para hacer lo mismo.Al liberarnos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a otros”


La segunda es la oración que recé el día de mi juramentación como Rector el día 21 de octubre de 1997: “Gracias Señor  Dios Nuestro por habernos traído hasta esta etapa del camino. Señor Dios Nuestro, te pedimos nos des fortalezas para avanzar con sabiduría en el camino que ahora iniciamos”.


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Hábitat III

Estas urgencias que vivimos no nos deben quitar tiempo para ver hacia dónde va el mundo y sus avances. Buscar alimentos y medicinas, cuidarnos de la delincuencia, esperar transporte y tratar se sobrevivir dignamente nos ocupan un tiempo precioso, mientras los países normales - que son casi todos – marchan hacia mejores niveles de bienestar.

Eso busca “Hábitat III”, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre vivienda y desarrollo urbano sostenible que tendrá lugar en Quito, Ecuador, del 17 - 20 de octubre de 2016, un evento que se realiza cada veinte años para reforzar el compromiso global con la urbanización sostenible, para centrarse en la implementación de una nueva agenda urbana.

Se reúnen representantes de entidades multinacionales, gobiernos nacionales, regionales y locales, universidades, organizaciones no – gubernamentales, empresas y expertos para tratar de un nuevo modelo de desarrollo urbano que sea capaz de integrar todas las facetas del desarrollo sostenible para promover la equidad, el bienestar y la prosperidad compartida. Se presentan casos exitosos y estrategias en todos los niveles de los asentamientos humanos, incluidas las pequeñas comunidades rurales, aldeas, pueblos, ciudades intermedias y grandes metrópolis. Hábitat III puede ayudar a sistematizar la alineación entre las ciudades y pueblos y los objetivos de la planificación nacional en su papel como motores del desarrollo económico y social nacional.

No deberían estos escenarios ser ajenos a los trujillanos. Tenemos el 80% de población urbana y la mayoría concentrada en el eje Trujillo – Monay – Valera, donde viven 350.000 de los 820.000 habitantes del Estado. Además de los 100.000 que viven en Boconó y otros 100.000 en el eje panamericano. Esta enorme cantidad de personas - como todos los demás - merecen vivir en lugares exitosos, en ambientes dignos, seguros, aseados y saludables. Y eso se puede, tal como lo demuestran las numerosas experiencias exitosas que se presentan en estos congresos, que - además - van precedidos por muchos eventos regionales y locales, en los cuales se analizan las distintas formas en que cada localidad enfrenta sus desafíos.

Trujillo no puede continuar en una eterna improvisación y un costoso empirismo. Estaremos pendientes de esas experiencias para que nos sirvan de ejemplo en la tarea de impulsar el Trujillo Posible.


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El Trujillo Posible: Un nuevo relato

Si queremos construir un Trujillo sustantivamente mejor debemos analizar más profundamente el relato histórico predominante que nos ha traído hasta estas realidades, buscar en él los procesos que nos pueden potenciar como sociedad y también los que nos limitan, y construir un nueva versión basada en lo mejor del pasado y del presente y lanzarnos al relato futurista.

Ya decíamos la importancia del lenguaje en los desafíos de construir el Trujillo Posible, pues es precisamente el lenguaje el portador de esas relaciones o versiones históricas que nos frenan o nos impulsan. Si reproducimos el lenguaje somos entonces sujetos delahistoria, entonces si cambiamos el lenguaje somos protagonistas de un nuevo relato. He aquí un desafío.

Precisemos: un relato histórico es un conocimiento que se transmite sobre los hechos y procesos que van conformando la identidad de una sociedad, claro está, conjuntamente con el territorio, la cultura,  las costumbres y otros elementos, incluyendo el propio lenguaje. Son por cierto muchas narraciones y crónicas, diversas miradas a los mismos hechos y procesos. Por eso se habla de relato histórico predominante.

En la construcción de la historia trujillana se han contado con eminentes historiadores y cronistas, desde el Obispo Mariano Martí, Fray Pedro Simón y Fray Pedro de Aguado en tiempos coloniales,  pasando por Fabricio Vásquez, Américo Briceño Valero, Tobías Valera Martínez, Rafael María Altuve, AlfredoBaptista Quevedo, Ángel Carnevali Monrealy muchos otros en el siglo XIX y esos gigantes como Mario Briceño Perozo, Rafael Ramón Castellano y Arturo Cardozo en el siglo XX, hasta los modernos científicos actuales como Lourdes Dubuc de Isea, Diana Rengifo y Alí Medina Machado, para citar algunos. Pero en el alma colectiva quedan ciertos hechos que por circunstancias diversas se convierten en  los hechos, casi sin procesos que los maduren, quedando en la penumbra asuntos que interesaría resaltar si vamos a buscar en el pasado las fortalezas para construir las utopías posibles.

Del pasado queda fundamentalmente la epopeya independentista de héroes, hombres de a caballo, generales y coroneles. Y luego el caudillismo de finales del siglo XVIII con sus desviaciones un tanto románticas de más generales y coroneles de a caballo.Poco sabe el gran público de otra cosa más que de la Guerra a Muerte y del León de la Cordillera. De los sabios clérigos que fundaron los primeros conventos apenas nació Trujillo…nada. De los señores ilustres que fundaron las primeras instituciones locales…nada. De la insigne generación que creó la provincia de Trujillo… muy poco. De las mujeres y hombres que crearon las primeras casas de estudio…nada. De los productores de trigo, arvejas, garbanzos, tabaco, cacao y luego el café que dio fama a nuestra tierra…poco. De la gente que dotó de energía eléctrica y teléfonos a los pueblos…nada. De los que organizaron las casas de cultura, compusieron música y escribieron literatura…poco.

Y así se nos vació la historia de héroes civiles y de procesos civilizatorios. Aunque mucho de ello está documentado, gracias precisamente a esos héroes civiles que son los  cronistas, historiadores y ensayistas.Pero en la conciencia colectiva predomina la historia de las charreteras, machetes y fusiles. Es hora de poner de relieve y popularizar los otros procesos y los otros actores tradicionalmente marginados del discurso predominante, como garantía de que existió un pasado que puede dar sustento de calidad al futuro posible.

Y es hora de reivindicar al pueblo llano, a los trujillanos de a pie que aún hoy en medio de esta crisis, son capaces de encontrar semillas, sembrarlas y cultivarlas con grandes sacrificios  para darle de comer a muchos venezolanos. Y los  que hacen maravillas para sostener a duras penas la salud de la gente, escuelas de calidad, industrias y comercios innovadores… en fin, los procesos y los actores que sustentan el relato alternativo y el Trujillo Posible.


El futuro que debemos construir debe mirar al pasado para elegir lo mejor que nos pueda entregar con el fin de  salvar el atraso y lanzarnos a la prosperidad sustentable y equitativa, orgullosos de lo que somos y entusiasmados con lo que podamos llegar a ser.


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Venezuela y los objetivos del desarrollo sostenible

“Incompleto y sesgado en tanto no ofrece información oficial actualizada que refleje la situación real del país luego de la aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en septiembre de 2015, la cual contiene los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)” es una de las conclusiones que tiene el informe de Transparencia Venezuela, que en conjunto con otras organizaciones de la sociedad civil, presentará en el informe alterno al presentado por el Estado venezolano en el Foro Político de Alto Nivel Sobre Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas.

 En cada uno de dichos objetivos se señalan los retrocesos que en materia de desarrollo sufre Venezuela en estos momentos. Estos estudios muestran que en Venezuela aumentó la pobreza, de 48,4 % en 2014 a 73% en 2015; que existe disminución real del presupuesto asignado para alimentación de 34%, generando una marcada escasez de alimentos; informa que la adquisición de alimentos nacionales bajó de 50,2% a 9,97% entre tanto las importaciones suben de 49,8% a 90,03%; las inconsistencias legales y opacidad en las reformas tributarias vía ley habilitante, han generado mayores focos de corrupción; la Malaria sigue en ascenso: solo entre 2014 y 2015 se registraron  47.037 los casos en el país; la escasez de medicamentos de 80% para enero de 2016, aumentó de la mortalidad materna a 130,70 muertes por cada 100 mil nacidos vivos entre enero y mayo de 2015, y de 3.82 puntos en la mortalidad infantil.  

La inversión en educación para 2016 cayó 84% respecto a 2015 de acuerdo a la Ley de presupuesto y se registró una disminución en la matrícula de estudiantes primarios y secundarios de 141.823 estudiantes, en comparación con el año 2005. Además contiene los cuestionamientos a la independencia del poder judicial derivado de la designación irregular de magistrados y la cantidad de sentencias a favor del Poder Ejecutivo. 

Denuncia de manera contundente la promulgación del Arco Minero del Orinoco que atenta contra las culturas ancestrales de la región y los diferentes ecosistemas sensibles, provocando mayor deterioro al acceso a servicios básicos como agua potable y energía eléctrica y poniendo en alto riesgo la excepcional diversidad de la zona. 

El Informe destaca como tema medular, las dificultades para la obtención de información oficial, que contradice los esfuerzos para el cumplimiento de la décima meta del ODS Número 16, referido a la garantía del Acceso Público a la Información y protección a las libertades fundamentales, que nuestra constitución garantiza en sus artículos 28,51 y 143. 
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