¿POR QUE NO CAMBIAMOS?

El Día de Júpiter
                                ¿POR QUE NO CAMBIAMOS?    
Francisco González Cruz

De Richard Thaler me llegó este comentario: “Me pregunto: ¿será que en Venezuela no hay nadie que frene ese desastre que está haciendo su Presidente?, no existe en la historia del planeta un desastre mayor a ese”.
La respuesta a esa pregunta quizás esté en su propia teoría sobre la economía del comportamiento, que lo llevó a ganar el premio Nobel de Economía 2017. Sus estudios indican que las personas no son irracionales en sus decisiones de forma errática, sino de una forma sistemática y predecible. Así mismo Thaler demuestra que, al poder anticipar la irracionalidad humana, uno puede diseñar políticas que contrarresten esa irracionalidad. En términos muy sencillos sus contribuciones se basan en una premisa: “entre dos opciones, las personas escogen a menudo la que es más fácil sobre la que es más adecuada". Y luego que a esas personan se pueden “empujar” a tomar decisiones que las beneficien a largo plazo.
La procrastinación tiene que ver con esto y significa no hacer lo que se debe y aplazarlo por diversas razones, sobre todo por flojera o comodidad, por falta de audacia o de conocimiento. Como dice el séptimo pecado capital del catecismo: la pereza, frente a la cual se opone la séptima virtud: la diligencia.
Desde hace muchos años los venezolanos tenemos pendientes grandes decisiones, las que responden a la necesidad de crear una sociedad responsable, seria, confiable, trabajadora y justa. No es que aquí no existan esas virtudes en la mayoría de la población, lo que pasa es que no las hemos institucionalizado, es decir hacerlas costumbres y normas  cotidianas y practicadas. Y que quien no las practique sea sancionado, antes que premiado por la comunidad cómplice.
Esas virtudes son posibles cuando la sociedad se pone de acuerdo en crear y fortalecer la República, es decir una forma de organizar el Estado mediante la elección libre y popular de sus gobernantes, por períodos limitados, con separación y equilibrio de poderes, con responsabilidad de los gobernantes y una ciudadanía activa. Eso fue lo que se propusieron los fundadores de la República de Venezuela en 1811.
Pero vino la guerra de independencia y los sueños civiles  se trastocaron en pesadillas, con feroces combates y heroicos ejércitos. Allí se ganó la independencia y se perdió la república. Los venezolanos seguimos en los campos de batalla de generales, comandos, milicias,  guerras, patria o muerte. Las glorias de la guerra de independencia y su carácter heroico cubrieron a la  Nación Venezolana, llenando con sus símbolos y sus nombres no solo a las instituciones sino las calles y plazas, monumentos y edificios, sin que ninguno de los millares de héroes civiles encuentre un lugar.
La crisis de hoy - tan profunda y extendida - tendrá diversas salidas. Una va por los caminos de la inercia, de lo más fácil y conocido: el caudillismo rentista y estatista. Otro va por los mismos caminos que han llevado a otros países a la prosperidad: la democracia liberal republicana, como diría Juan Germán Roscio.

Restaurar los sueños iniciales aún está pendiente, pero nos hace falta, como diría Thaler, un “empujón”. Y allí está el detalle.
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LOS DIÁLOGOS DE REPÚBLICA DOMINICANA

El Día de Júpiter
LOS DIÁLOGOS DE REPÚBLICA DOMINICANA
Francisco González Cruz

¿Cuáles son las bases para los diálogos que celebraremos para los tratados que firmaremos de regularización de la guerra y el armisticio?, preguntaba el General Pablo Morillo  en nombre del Reino de España al Presidente de Colombia Simón Bolívar, en carta firmada el 22 de junio en Valencia. Y contestó Bolívar textualmente: “… me tomo la libertad de dirigir a V.E. la adjunta ley fundamental, que prescribe las bases únicas sobre las cuales puede tratar el gobierno de Colombia con el español”. (El Rosario de Cúcuta, 21 de julio de 1820).
Mañana se inicia en República Dominicana el proceso de negociación  entre el gobierno de Venezuela y una delegación de la oposición venezolana  presidida  el Presidente por el la Asamblea Nacional, varios diputados y  representantes de los sectores laborales, productivos, académicos y de organizaciones de defensa de los derechos humanos. Estarán también el Presidente de la República Dominicana Danilo Medina, el ex jefe del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero y los cancilleres de Bolivia, Chile, México, Paraguay Nicaragua más un sexto país que será anunciado por el Gobierno venezolano.
La oposición lleva cuatro puntos: 1) Que el pueblo decida, en elecciones libres y transparentes, el gobierno que desea, con un CNE equilibrado, observación internacional calificada, eliminación de las inhabilitaciones políticas y el respeto a las condiciones establecidas en la ley; 2) Que se permita el canal humanitario de alimentos y medicinas para aliviar el inmenso sufrimiento social; 3) Que se liberen los presos por razones políticas; y 4) Que se restituyan las facultades constitucionales de la Asamblea Nacional. Todas estas exigencias están en el marco de la Constitución Nacional.
La delegación  de la oposición venezolana está integrada por algunos políticos que no despiertan mayor confianza, pero también es verdad que la mayoría son personas honorables, de una sólida y honesta trayectoria en la vida nacional. No es el lugar adecuado, ni el anfitrión ni Zapatero despiertan mayor seguridad de imparcialidad, tampoco está la presencia de El Vaticano, pero la profunda y extensa tragedia que sufrimos los venezolanos exige que se exploren todas las alternativas posibles, en el marco de la Constitución.
Recemos por que los diálogos de República Dominicana abran un rayo de luz frente a la gran oscuridad que cubre nuestro país, como escribiría en enero la Conferencia Episcopal Venezolana en su  exhortación pastoral: “Jesucristo luz y camino para Venezuela”. Dios se apiade de nosotros los venezolanos. 




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A SIETE AÑOS DEL ASALTO AL CENTRO DE HISTORIA

El Día de Júpiter

A SIETE AÑOS DEL ASALTO AL CENTRO DE HISTORIA
Francisco González Cruz

EL Centro de Historia del Estado Trujillo fue fruto del amor a la patria chica, y a la grande. A la entrega generosa de hombres y mujeres por reforzar lo mejor de la identidad trujillana,  para que estuviera allí como soporte de los grandes días que le esperan a Trujillo, si hay un liderazgo claro y audaz que impulsen esos procesos creativos y transformadores. La destrucción de gran parte de su patrimonio, el robo descarado de sus piezas más valiosas y  su intervención malvada fue producto del fanatismo y el odio, sumado a la impunidad y la indiferencia de la mayoría.
El 16 de diciembre de 2010 se produjo  la ocupación de la sede del Centro de Historia del Estado Trujillo a través del decreto número 707 del gobernador Hugo Cabezas. Sus espacios y su patrimonio quedaron  bajo la responsabilidad de los tomistas enviados desde el gobierno regional,  entre ellos los ciudadanos Benito Flores, Javier Medina Morales, Javier Rivas y Huma Rosario Tavera. A partir de allí se desencadenó un proceso de destrucción de libros, documentos históricos, obras de arte, antigüedades,  joyas patrimoniales, fósiles, piezas arqueológicas de origen cuica, falsificación de pinturas y robos como no lo conocía hasta entonces nuestra comunidad trujillana.
También cayó luego el Ateneo de Trujillo y por otras vías el Ateneo de Valera y otros centros culturales, en un afán inaudito por destruir una de las mejores fortalezas que podía exhibir el estado Trujillo, llamado hasta esos días “El Estado Ateneo de Venezuela”.
Hay que luchar contra el olvido, que mata la identidad. Recordemos pues que desapareció el patrimonio bibliográfico del Centro de Historia que contaba con más de 20.000 volúmenes, incluyendo libros antiguos de incalculable valor, al igual que el patrimonio hemerográfico con periódicos regionales de los siglos XIX y XX. La prestigiosa colección de pintura también desapareció en gran parte, entre ellas los cuadros  referentes al proceso fundacional de Trujillo, entre otras realizadas por el artista ucraniano ya fallecido Iván Ch. Belsky, igualmente un cuadro de gran tamaño, retrato del Presidente de Estados Unidos Ulises Grant, realizado por el pintor alemán Henry Ulke. No está tampoco el valioso retrato de Pimentel Roth realizado Antonio Herrera Toro, uno de los cuatro grandes pintores clásicos venezolanos del siglo XIX.
También se llevaron la plataforma tecnológica representada en una computadora, impresora HP (multifuncional de doble carta para impresión de periódicos), fax, teléfono, 02 cámaras fotográficas semi-profesionales, 1 videobeam, 1 DVD, equipo de sonido, home teather, pantalla de proyección, estuche de pinturas al óleo y el equipo de aire acondicionado del salón principal.
La Comisión Mediadora designada por el Gobernador del Estado Trujillo Henry Rangel Silva pudo constatar esa desaparición  patrimonial y estimaron en más de 4.000 las piezas saqueadas, cuya lista se anexó al informe respectivo y se remitió a su despacho el  30 de agosto de 2013. Aún está pendiente el cumplimiento de las recomendaciones allí presentadas.
Hace 7 años, el 16 de diciembre de 2010,  se lesionó irreversiblemente la memoria histórica de la ciudad y de su patrimonio cultural.



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“EL TIEMPO Y EL ESPACIO EN EL CAMINO DEL FUTURO”



 “EL TIEMPO Y EL ESPACIO EN EL CAMINO DEL FUTURO”[1]
“Sobre la importancia de la historia y la geografía en el desarrollo humano integral”

LAS IDEAS CENTRALES:
1.- LA IMPORTANCIA DE LOS RELATOS.
2.- DE LO LOCAL A LO GLOBAL. LUGARIZACIÓN.

INTRODUCCIÓN
Comencemos como debemos comenzar los profesores: por las buenas preguntas. Por las preguntas poderosas que son aquellas que obligan al pensamiento a trabajar en profundidad, que invita a reflexionar y desafían a encontrar el conocimiento o a que emerja la sabiduría que está allí bajo la superficie.
Por ejemplo: ¿Para qué aprender geografía e historia? O ¿Por qué aprender geografía e historia? o mejor ¿Cómo puede la geografía y la historia contribuir más y mejor  al bienestar humano? También ya en el marco de nuestros lugares: ¿Cómo los relatos históricos predominantes en Trujillo alimentan los cambios positivos hacia un mejor desarrollo, o cómo los limitan? ¿Cómo el conocimiento de nuestra entrañable geografía puede estimular la innovación y el espíritu emprendedor para construir el Trujillo Posible?
Hay muchas otras, como las referidas a los temas de este Congreso: ¿Cómo se enseña geografía e historia? O mejor ¿Cómo se aprende geografía e historia? Y los profesores ¿Cómo debemos enseñar geografía e historia?,  ¿Cómo debemos conducir el aprendizaje de la geografía y la historia?
El primer grupo de preguntas van por el rumbo que señala la convocatoria de este Congreso: “de forma significativa se darán ponencias que refuercen y promuevan el potencial geográfico e histórico  del estado Trujillo, así como sus limitaciones, evolución en el tiempo, visibilidad en estas y otras latitudes”.
1.- LA IMPORTANCIA DE LOS RELATOS.
La velocidad y la profundidad de los cambios que vive la humanidad ponen en peligro las seguridades y serenidades que son fruto de la identidad, del arraigo y de ciertas certezas elementales. Si se suman a esta “modernidad líquida” como la llamaba  Zygmunt Bauman[2] los problemas relacionados con sociedades que descuidan o tergiversan su memoria, que desconocen su geografía, que ignoran su pasado y no tienen previsiones para el futuro, el asunto cobra una gravedad  mayor. Al punto tal que - siguiendo con Bauman -   la búsqueda de la identidad es la tarea y la responsabilidad vital del sujeto, y esta empresa de construirse a sí mismo constituye al mismo tiempo la última fuente de arraigo”.
Son muchos y diversos los elementos y factores implicados en esta “crisis identitaria” que nos agobia, aquí toca resaltar fundamentalmente dos dimensiones fundamentales: las relacionadas  con el olvido, la fragmentación de la memoria o su manipulación. También con el desarraigo espacial, con la pérdida de referencias territoriales o – mejor dicho – geográficas.
El olvido, sobre todos de los procesos que han modelado el perfil de nuestra comunidad (local, nacional, mundial) hace que las raíces que puedan explicar la realidad para poder comprenderla y afirmarla o cambiarla, no se encuentren. Peor aún es que – conociéndolas – se manipulen, mediaticen o se conviertan en mentiras que conducen a sociedades desmemoriadas, condenadas como en el “Mito de Sísifo” [3] a repetir una y otra y otra vez los mismos errores.
Hay sociedades que pagan caro este déficit de memoria colectiva, esta  pérdida de tradiciones y de  los relatos fundamentales que perfilan su carácter, al perder la continuidad de lo que son, de su identidad, entonces esa discontinuidad provoca las rupturas generacionales, la pérdida del diálogo entre los líderes, los viejos y los jóvenes, y la dificultades para entenderse y acordar caminos comunes y compartidos. 
Con el tema espacial pasa algo parecido. El desconocimiento del lugar genera desarraigo y hace que se pierda esa sensación de seguridad y confianza que es la principal función del “nicho” donde se vive y se convive. No se conocen sus montañas, ni sus ríos, ni siquiera el nombre de sus árboles que sombrean ni de las aves que cantan. Pero tampoco la capacidad del lugar de sostener a su propia gente, y a otros que viven mucho más allá. No hay ni idea de donde vienen los alimentos, cómo se producen,  las manos que siembran y cosechan, transforman y comercializan. Se  vive en un lugar desconocido, que no significa nada hasta que se pierde, y nace entonces el desarraigo y la nostalgia. Y la gente queda en el desamparo, buscando en falsas ilusiones una cierta certidumbre.
Nos lo recuerdo el Cardenal Bergoglio - hoy Papa Francisco - “Se pierde la dimensión identitaria del hombre con su entorno, su terruño, su comunidad. La ciudad va poblándose de “no-lugares”, espacios vacíos sometidos exclusivamente a lógicas instrumentales, privados de símbolos y referencias que aporten a la construcción de identidades comunitarias”.[4] Y el filósofo José Antonio Marina  dice que “La globalización está provocando un obsesivo afán de identidad, que va a provocar muchos enfrentamientos. Nuestras cabezas se mundializan, pero nuestros corazones se localizan[5]
El nuevo presidente de Francia Emmanuel Macron ha tomado cartas es este asunto cuando afirma “No hay comunidad, no hay nación sin un consenso mínimo sobre la propia historia” y ha colocado la memoria colectiva en el centro de su proyecto político.  Designó un consejero especial para los temas de identidad, se trata del Comunicador Sylvain Fort quien afirma: “La memoria no es simplemente una manera de contemplarse en el espejo del propio pasado: es una manera de inventar el futuro”.
Otra referencia reciente: EL PAÍS, diario de español,  impulsa un gran diálogo con el ciclo ‘España 40-40’ para celebrar los 40 años de democracia. Esa nación, sostienen, sufre una crisis de identidad y necesita preguntarse "qué es ser español" para afirmar: "Falta el relato de España". "Cuanto más globalizado el mundo, más necesita la gente pertenecer a una nación, una patria, una familia un grupo", reflexiona Manuel Valls, ex primer ministro de Francia. Participan en la conversación, además de Valls de Manuel Valls Moisés Naim, escritor y columnista de EL PAÍS; Alan D. Solomont, presidente de la Cámara de Comercio España–Estados Unidos; Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes; Rodrigo Cortés, director de cine, y Rafael Moneo, arquitecto ganador del premio Pritzker. Marta Fernández, periodista de EL PAÍS, es la moderadora.
No está fuera de lugar este Congreso, todo lo contrario, “la cultura del lugar está en el horizonte de los paradigmas del futuro” decía el economista marroquí Hassan Zaoual.[6]

Otra mirada.
Hay otro aspecto de estos asuntos que es importante tocar. Se trata de la “realidad objetiva” y de otras formas de mirar la realidad. Para ello es conveniente acercarse a la tesis del físico cuántico estadounidense David Bohm[7]. Una de sus ideas más potentes es que la realidad tiene dos caras, una pertenece al orden explicado y otra al orden implicado, se podría decir que la primera es la realidad objetiva o evidente, la otra es la realidad implicada, o no-manifestada, o potencial. Pero la otra realidad, la implicada o no manifestada, pertenece a un orden más profundo y menos evidente, depende más del orden de lo posible, de otras miradas que no están en la realidad objetiva, de unas observaciones menos mecanicistas y más integrarles.
David Bohn fue un físico estadounidense que  sostuvo que en el universo existe un orden implicado que para él es el todo indivisible, en las que todas las cosas están envueltas, lo no-manifestado. Las conexiones de este orden nada tienen que ver con la localidad en tiempo y espacio, tienen que ver, más bien, con una cualidad diferente que él denominó envolvimiento. Existe, además, el orden explicado, que es la descripción de la realidad tal y como se nos manifiesta desde la observación. De tal manera que el mundo sensible es la manifestación de una energía, de un orden más profundo y de una realidad inconmensurable, el orden implicado. El potencial cuántico que Bohm postula en la interpretación causal es el orden implicado, el cual es una realidad indivisible, e infinitamente profunda, cuya naturaleza se extiende desde la física hacia la filosofía, la biología y la religión. Obviamente a la geografía y a la historia.
Existe una geografía explicada, evidente, llamémosla “objetiva”. Está allí para los de mirada simple. Pero existe una geografía que no es tan obvia y que está en espera de ser descubierta, o de que miradas de personas audaces la hagan emerger.
Existe igualmente lo que llamaría la Historia obvia, la evidente, la que está en los textos tradicionales, muchos de ellos muy valiosos. Generalmente está representada en un listado de fechas y personajes, sucesos y conmemoraciones que no van a fondo de los procesos que los hicieron posibles. O a los personajes fundamentales que aún permanecen invisibles, generalmente ocultos por el brillo de las charreteras. Quizás faltan relatos que nos orienten mejor en la explicación de quienes somos, porqué estamos aquí en tiempo y lugar, y cuáles son los caminos posibles.

2.- DE LO LOCAL A LO GLOBAL. LUGARIZACIÓN.
Los lugares, a partir de esta revolución científico-tecnológica, ya no son los mismos. Adquieren una nueva naturaleza. Unos nuevos e inusitados desafíos. “La geografía es la ciencia de los lugares”, decía algunos de los fundadores de la geografía moderna. Pues entonces este tema de la “lugarización” como expresión de la nueva realidad de los lugares globalizados, debe ser un tema central para los geógrafos. Aquí tenemos bastantes objetos de conocimientos  de los que ocuparnos. Lo mismo diría para el caso de la historia local y de los que se ocupan de la historia y su enseñanza.

El lugar es el espacio territorial  íntimo y cercano donde se desenvuelven la mayor parte de las actividades  del ser humano. Generalmente es el sitio donde una persona  nació y creció, donde se educó, labró su personalidad, están sus familiares, cultivó sus amistades y con el cual estableció un vínculo afectivo. En una comunidad definida en términos territoriales y de relaciones humanas, con la cual la persona siente vínculos de pertenencia. Puede ser una aldea, un pueblo, un barrio o un condominio. Siempre será, necesariamente, un espacio geográfico limitado en su tamaño, de tal manera que la gente pueda establecer relaciones interpersonales.
El lugar es una síntesis superior de los procesos geo-históricos que se dan en un territorio, resultado de la interacción de los seres humanos entre sí, entre ellos, la naturaleza y en un transcurso de tiempo dilatado, que le determinan un carácter particular y específico, es decir, una identidad.
Esta síntesis no se produce de manera autárquica, pues recibe múltiples influencias que provienen de fuera del lugar, consecuencia de migraciones, influencias culturales, presencia de personas innovadoras y creativas, incorporación de elementos nuevos por organizaciones políticas, empresariales, religiosas y de otro tipo. También, por influencia determinante de planes, proyectos oficiales o privados.
La naturaleza también cambia, sea por procesos locales, regionales o planetarios, modificando el relieve, el clima, la vegetación y en general el ambiente natural predominante.

Lugarización.
Es el proceso mediante  el cual un lugar se inserta con eficiencia en lo global valorizando su identidad, su singularidad.  La palabra lugarización trata de definir este fenómeno reciente, de enorme vitalidad como fuerza para una nueva organización de la sociedad y del territorio. La lugarización, como tendencia complementaria a la globalización, es el desarrollo de las localidades, con los claros rasgos de su identidad pero con una fuerte vinculación con lo planetario. Es un lugar singular vinculado con el mundo, plenamente inserto en él.
Este fenómeno del desarrollo cualitativo de lo local está íntimamente vinculado con la extensión y revalorización de la libertad, el pluralismo y la diversidad. Por ello, una tendencia importante hacia el futuro es que podamos contar con un planeta mucho más diverso, con infinidad de culturas locales conocidas, respetables y respetadas unas a otras, libres pero conectadas mediante la infinidad de redes institucionales, económicas, culturales, políticas y de todo orden.
Los procesos geo-históricos que modelan los lugares encuentran en la globalización enormes desafíos, que pueden traducirse en una pérdida de identidad y pasar a ser especies de no-lugares, o encontrar en ella las oportunidades de afianzar sus particularidades pero introduciendo los elementos de la modernidad que mejoran la calidad de vida, e incluso mejoran la calidad del entorno natural y lo enriquecen. Todo depende del dinamismo del lugar y de la calidad de su liderazgo.
Como diría José Antonio Marina [8](2004) habrían lugares estúpidos y lugares inteligentes. De hecho buena parte de las modernas teorías del desarrollo local parten justamente de la naturaleza del lugar, del territorio y de su gente, entendiendo que la extensión de la homogeneización planetaria no es conveniente a los fines de todo lo que mueve el espíritu humano. Que la identidad es una necesidad axiológica como la subsistencia, la seguridad o el entendimiento.
Cualquier lugar del mundo puede desarrollar un proceso de lugarización exitoso, pero indudablemente tendrá ventaja los que tengan algunas de las siguientes condiciones:
a) Conciencia del lugar presente, sus potencialidades, sus debilidades, las oportunidades que puede aprovechar, el rol que puede jugar.
b) Conciencia de las raíces de su identidad, su historia, su marco geográfico, su cultura.
c) Definiciones sobre el lugar futuro, es decir sobre el proyecto colectivo que desean construir.


CONCLUSIONES

Coincido que frente a los desafíos de un mundo global, frente a las transformaciones profundas y violentas que son el sello de la realidad y que producen esta “sociedad líquida”, donde es fecundo el desarraigo, la fragmentación y la soledad de las personas y las comunidades, toca a la identidad, a la geografía y a la historia, a la cultura en general unos enormes desafíos. Y aquí son fundamentales los relatos, la memoria y el conocimiento del entorno. Pero bajo unos métodos o enfoques que generen esas seguridades, serenidades y confianza de que se está en un lugar conocido, querido y que tiene futuro vivible, sostenible para vivir bien, uno y sus descendientes. O nos sumergimos en un torbellino inabarcable, o navegamos en las aguas mansas de la serenidad.

FGC. 11/2017




[1] Ponencia de Francisco González Cruz en el I CONGRESO LOCAL   PARA LA ENSEÑANZA DE LA GEOGRAFÍA E HISTORIA DEL ESTADO TRUJILLO. 23 y 24  de noviembre de 2017, Universidad Pedagógica Libertador.
[2] Zygmunt Bauman es el autor del concepto «modernidad líquida» para definir el estado fluido y volátil de la actual sociedad, sin valores demasiado sólidos, en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos (BAUMAN, 2016)
[3] En la mitología griega, Sísifo es conocido por su castigo: empujar cuesta arriba por una montaña una piedra que, antes de llegar a la cima, volvía a rodar hacia abajo, repitiéndose una y otra vez el frustrante proceso.
[4] EL CAMINO HACIA EL FUTURO: Llevando consigo la memoria de las raíces. Jorge Ma. Bergoglio (Papa Francisco. Revista HUMANITAS 47 (julio-septiembre 2007) 


[5]Jose-antonio-marina.blogspot.com
Hassan Zaoual, Editions L’Harmattan, Paris, France, noviembre 2008
[6] DÉVELOPPEMENT DURABLE DES TERRITOIRES. Economie sociale, environnement et innovations.  Hassan Zaoual, Editions L’Harmattan, Paris, France, noviembre 2008

[7] David Bohm.  La totalidad y el orden implicado. Kayrós. Barcelona, 2008.

[8] MARINA, José Antonio (2004). “La inteligencia fracasada: teoría y práctica de la estupidez” Anagrama.
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“EL TIEMPO Y EL ESPACIO EN EL CAMINO DEL FUTURO” “Sobre la importancia de la historia y la geografía en el desarrollo humano integral”



 “EL TIEMPO Y EL ESPACIO EN EL CAMINO DEL FUTURO”[1]
“Sobre la importancia de la historia y la geografía en el desarrollo humano integral”

LAS IDEAS CENTRALES:
1.- LA IMPORTANCIA DE LOS RELATOS.
2.- DE LO LOCAL A LO GLOBAL. LUGARIZACIÓN.

INTRODUCCIÓN
Comencemos como debemos comenzar los profesores: por las buenas preguntas. Por las preguntas poderosas que son aquellas que obligan al pensamiento a trabajar en profundidad, que invita a reflexionar y desafían a encontrar el conocimiento o a que emerja la sabiduría que está allí bajo la superficie.
Por ejemplo: ¿Para qué aprender geografía e historia? O ¿Por qué aprender geografía e historia? o mejor ¿Cómo puede la geografía y la historia contribuir más y mejor  al bienestar humano? También ya en el marco de nuestros lugares: ¿Cómo los relatos históricos predominantes en Trujillo alimentan los cambios positivos hacia un mejor desarrollo, o cómo los limitan? ¿Cómo el conocimiento de nuestra entrañable geografía puede estimular la innovación y el espíritu emprendedor para construir el Trujillo Posible?
Hay muchas otras, como las referidas a los temas de este Congreso: ¿Cómo se enseña geografía e historia? O mejor ¿Cómo se aprende geografía e historia? Y los profesores ¿Cómo debemos enseñar geografía e historia?,  ¿Cómo debemos conducir el aprendizaje de la geografía y la historia?
El primer grupo de preguntas van por el rumbo que señala la convocatoria de este Congreso: “de forma significativa se darán ponencias que refuercen y promuevan el potencial geográfico e histórico  del estado Trujillo, así como sus limitaciones, evolución en el tiempo, visibilidad en estas y otras latitudes”.
1.- LA IMPORTANCIA DE LOS RELATOS.
La velocidad y la profundidad de los cambios que vive la humanidad ponen en peligro las seguridades y serenidades que son fruto de la identidad, del arraigo y de ciertas certezas elementales. Si se suman a esta “modernidad líquida” como la llamaba  Zygmunt Bauman[2] los problemas relacionados con sociedades que descuidan o tergiversan su memoria, que desconocen su geografía, que ignoran su pasado y no tienen previsiones para el futuro, el asunto cobra una gravedad  mayor. Al punto tal que - siguiendo con Bauman -   la búsqueda de la identidad es la tarea y la responsabilidad vital del sujeto, y esta empresa de construirse a sí mismo constituye al mismo tiempo la última fuente de arraigo”.
Son muchos y diversos los elementos y factores implicados en esta “crisis identitaria” que nos agobia, aquí toca resaltar fundamentalmente dos dimensiones fundamentales: las relacionadas  con el olvido, la fragmentación de la memoria o su manipulación. También con el desarraigo espacial, con la pérdida de referencias territoriales o – mejor dicho – geográficas.
El olvido, sobre todos de los procesos que han modelado el perfil de nuestra comunidad (local, nacional, mundial) hace que las raíces que puedan explicar la realidad para poder comprenderla y afirmarla o cambiarla, no se encuentren. Peor aún es que – conociéndolas – se manipulen, mediaticen o se conviertan en mentiras que conducen a sociedades desmemoriadas, condenadas como en el “Mito de Sísifo” [3] a repetir una y otra y otra vez los mismos errores.
Hay sociedades que pagan caro este déficit de memoria colectiva, esta  pérdida de tradiciones y de  los relatos fundamentales que perfilan su carácter, al perder la continuidad de lo que son, de su identidad, entonces esa discontinuidad provoca las rupturas generacionales, la pérdida del diálogo entre los líderes, los viejos y los jóvenes, y la dificultades para entenderse y acordar caminos comunes y compartidos. 
Con el tema espacial pasa algo parecido. El desconocimiento del lugar genera desarraigo y hace que se pierda esa sensación de seguridad y confianza que es la principal función del “nicho” donde se vive y se convive. No se conocen sus montañas, ni sus ríos, ni siquiera el nombre de sus árboles que sombrean ni de las aves que cantan. Pero tampoco la capacidad del lugar de sostener a su propia gente, y a otros que viven mucho más allá. No hay ni idea de donde vienen los alimentos, cómo se producen,  las manos que siembran y cosechan, transforman y comercializan. Se  vive en un lugar desconocido, que no significa nada hasta que se pierde, y nace entonces el desarraigo y la nostalgia. Y la gente queda en el desamparo, buscando en falsas ilusiones una cierta certidumbre.
Nos lo recuerdo el Cardenal Bergoglio - hoy Papa Francisco - “Se pierde la dimensión identitaria del hombre con su entorno, su terruño, su comunidad. La ciudad va poblándose de “no-lugares”, espacios vacíos sometidos exclusivamente a lógicas instrumentales, privados de símbolos y referencias que aporten a la construcción de identidades comunitarias”.[4] Y el filósofo José Antonio Marina  dice que “La globalización está provocando un obsesivo afán de identidad, que va a provocar muchos enfrentamientos. Nuestras cabezas se mundializan, pero nuestros corazones se localizan[5]
El nuevo presidente de Francia Emmanuel Macron ha tomado cartas es este asunto cuando afirma “No hay comunidad, no hay nación sin un consenso mínimo sobre la propia historia” y ha colocado la memoria colectiva en el centro de su proyecto político.  Designó un consejero especial para los temas de identidad, se trata del Comunicador Sylvain Fort quien afirma: “La memoria no es simplemente una manera de contemplarse en el espejo del propio pasado: es una manera de inventar el futuro”.
Otra referencia reciente: EL PAÍS, diario de español,  impulsa un gran diálogo con el ciclo ‘España 40-40’ para celebrar los 40 años de democracia. Esa nación, sostienen, sufre una crisis de identidad y necesita preguntarse "qué es ser español" para afirmar: "Falta el relato de España". "Cuanto más globalizado el mundo, más necesita la gente pertenecer a una nación, una patria, una familia un grupo", reflexiona Manuel Valls, ex primer ministro de Francia. Participan en la conversación, además de Valls de Manuel Valls Moisés Naim, escritor y columnista de EL PAÍS; Alan D. Solomont, presidente de la Cámara de Comercio España–Estados Unidos; Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes; Rodrigo Cortés, director de cine, y Rafael Moneo, arquitecto ganador del premio Pritzker. Marta Fernández, periodista de EL PAÍS, es la moderadora.
No está fuera de lugar este Congreso, todo lo contrario, “la cultura del lugar está en el horizonte de los paradigmas del futuro” decía el economista marroquí Hassan Zaoual.[6]

Otra mirada.
Hay otro aspecto de estos asuntos que es importante tocar. Se trata de la “realidad objetiva” y de otras formas de mirar la realidad. Para ello es conveniente acercarse a la tesis del físico cuántico estadounidense David Bohm[7]. Una de sus ideas más potentes es que la realidad tiene dos caras, una pertenece al orden explicado y otra al orden implicado, se podría decir que la primera es la realidad objetiva o evidente, la otra es la realidad implicada, o no-manifestada, o potencial. Pero la otra realidad, la implicada o no manifestada, pertenece a un orden más profundo y menos evidente, depende más del orden de lo posible, de otras miradas que no están en la realidad objetiva, de unas observaciones menos mecanicistas y más integrarles.
David Bohn fue un físico estadounidense que  sostuvo que en el universo existe un orden implicado que para él es el todo indivisible, en las que todas las cosas están envueltas, lo no-manifestado. Las conexiones de este orden nada tienen que ver con la localidad en tiempo y espacio, tienen que ver, más bien, con una cualidad diferente que él denominó envolvimiento. Existe, además, el orden explicado, que es la descripción de la realidad tal y como se nos manifiesta desde la observación. De tal manera que el mundo sensible es la manifestación de una energía, de un orden más profundo y de una realidad inconmensurable, el orden implicado. El potencial cuántico que Bohm postula en la interpretación causal es el orden implicado, el cual es una realidad indivisible, e infinitamente profunda, cuya naturaleza se extiende desde la física hacia la filosofía, la biología y la religión. Obviamente a la geografía y a la historia.
Existe una geografía explicada, evidente, llamémosla “objetiva”. Está allí para los de mirada simple. Pero existe una geografía que no es tan obvia y que está en espera de ser descubierta, o de que miradas de personas audaces la hagan emerger.
Existe igualmente lo que llamaría la Historia obvia, la evidente, la que está en los textos tradicionales, muchos de ellos muy valiosos. Generalmente está representada en un listado de fechas y personajes, sucesos y conmemoraciones que no van a fondo de los procesos que los hicieron posibles. O a los personajes fundamentales que aún permanecen invisibles, generalmente ocultos por el brillo de las charreteras. Quizás faltan relatos que nos orienten mejor en la explicación de quienes somos, porqué estamos aquí en tiempo y lugar, y cuáles son los caminos posibles.

2.- DE LO LOCAL A LO GLOBAL. LUGARIZACIÓN.
Los lugares, a partir de esta revolución científico-tecnológica, ya no son los mismos. Adquieren una nueva naturaleza. Unos nuevos e inusitados desafíos. “La geografía es la ciencia de los lugares”, decía algunos de los fundadores de la geografía moderna. Pues entonces este tema de la “lugarización” como expresión de la nueva realidad de los lugares globalizados, debe ser un tema central para los geógrafos. Aquí tenemos bastantes objetos de conocimientos  de los que ocuparnos. Lo mismo diría para el caso de la historia local y de los que se ocupan de la historia y su enseñanza.

El lugar es el espacio territorial  íntimo y cercano donde se desenvuelven la mayor parte de las actividades  del ser humano. Generalmente es el sitio donde una persona  nació y creció, donde se educó, labró su personalidad, están sus familiares, cultivó sus amistades y con el cual estableció un vínculo afectivo. En una comunidad definida en términos territoriales y de relaciones humanas, con la cual la persona siente vínculos de pertenencia. Puede ser una aldea, un pueblo, un barrio o un condominio. Siempre será, necesariamente, un espacio geográfico limitado en su tamaño, de tal manera que la gente pueda establecer relaciones interpersonales.
El lugar es una síntesis superior de los procesos geo-históricos que se dan en un territorio, resultado de la interacción de los seres humanos entre sí, entre ellos, la naturaleza y en un transcurso de tiempo dilatado, que le determinan un carácter particular y específico, es decir, una identidad.
Esta síntesis no se produce de manera autárquica, pues recibe múltiples influencias que provienen de fuera del lugar, consecuencia de migraciones, influencias culturales, presencia de personas innovadoras y creativas, incorporación de elementos nuevos por organizaciones políticas, empresariales, religiosas y de otro tipo. También, por influencia determinante de planes, proyectos oficiales o privados.
La naturaleza también cambia, sea por procesos locales, regionales o planetarios, modificando el relieve, el clima, la vegetación y en general el ambiente natural predominante.

Lugarización.
Es el proceso mediante  el cual un lugar se inserta con eficiencia en lo global valorizando su identidad, su singularidad.  La palabra lugarización trata de definir este fenómeno reciente, de enorme vitalidad como fuerza para una nueva organización de la sociedad y del territorio. La lugarización, como tendencia complementaria a la globalización, es el desarrollo de las localidades, con los claros rasgos de su identidad pero con una fuerte vinculación con lo planetario. Es un lugar singular vinculado con el mundo, plenamente inserto en él.
Este fenómeno del desarrollo cualitativo de lo local está íntimamente vinculado con la extensión y revalorización de la libertad, el pluralismo y la diversidad. Por ello, una tendencia importante hacia el futuro es que podamos contar con un planeta mucho más diverso, con infinidad de culturas locales conocidas, respetables y respetadas unas a otras, libres pero conectadas mediante la infinidad de redes institucionales, económicas, culturales, políticas y de todo orden.
Los procesos geo-históricos que modelan los lugares encuentran en la globalización enormes desafíos, que pueden traducirse en una pérdida de identidad y pasar a ser especies de no-lugares, o encontrar en ella las oportunidades de afianzar sus particularidades pero introduciendo los elementos de la modernidad que mejoran la calidad de vida, e incluso mejoran la calidad del entorno natural y lo enriquecen. Todo depende del dinamismo del lugar y de la calidad de su liderazgo.
Como diría José Antonio Marina [8](2004) habrían lugares estúpidos y lugares inteligentes. De hecho buena parte de las modernas teorías del desarrollo local parten justamente de la naturaleza del lugar, del territorio y de su gente, entendiendo que la extensión de la homogeneización planetaria no es conveniente a los fines de todo lo que mueve el espíritu humano. Que la identidad es una necesidad axiológica como la subsistencia, la seguridad o el entendimiento.
Cualquier lugar del mundo puede desarrollar un proceso de lugarización exitoso, pero indudablemente tendrá ventaja los que tengan algunas de las siguientes condiciones:
a) Conciencia del lugar presente, sus potencialidades, sus debilidades, las oportunidades que puede aprovechar, el rol que puede jugar.
b) Conciencia de las raíces de su identidad, su historia, su marco geográfico, su cultura.
c) Definiciones sobre el lugar futuro, es decir sobre el proyecto colectivo que desean construir.


CONCLUSIONES

Coincido que frente a los desafíos de un mundo global, frente a las transformaciones profundas y violentas que son el sello de la realidad y que producen esta “sociedad líquida”, donde es fecundo el desarraigo, la fragmentación y la soledad de las personas y las comunidades, toca a la identidad, a la geografía y a la historia, a la cultura en general unos enormes desafíos. Y aquí son fundamentales los relatos, la memoria y el conocimiento del entorno. Pero bajo unos métodos o enfoques que generen esas seguridades, serenidades y confianza de que se está en un lugar conocido, querido y que tiene futuro vivible, sostenible para vivir bien, uno y sus descendientes. O nos sumergimos en un torbellino inabarcable, o navegamos en las aguas mansas de la serenidad.

FGC. 11/2017




[1] Ponencia de Francisco González Cruz en el I CONGRESO LOCAL   PARA LA ENSEÑANZA DE LA GEOGRAFÍA E HISTORIA DEL ESTADO TRUJILLO. 23 y 24  de noviembre de 2017, Universidad Pedagógica Libertador.
[2] Zygmunt Bauman es el autor del concepto «modernidad líquida» para definir el estado fluido y volátil de la actual sociedad, sin valores demasiado sólidos, en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos (BAUMAN, 2016)
[3] En la mitología griega, Sísifo es conocido por su castigo: empujar cuesta arriba por una montaña una piedra que, antes de llegar a la cima, volvía a rodar hacia abajo, repitiéndose una y otra vez el frustrante proceso.
[4] EL CAMINO HACIA EL FUTURO: Llevando consigo la memoria de las raíces. Jorge Ma. Bergoglio (Papa Francisco. Revista HUMANITAS 47 (julio-septiembre 2007) 


[5]Jose-antonio-marina.blogspot.com
Hassan Zaoual, Editions L’Harmattan, Paris, France, noviembre 2008
[6] DÉVELOPPEMENT DURABLE DES TERRITOIRES. Economie sociale, environnement et innovations.  Hassan Zaoual, Editions L’Harmattan, Paris, France, noviembre 2008

[7] David Bohm.  La totalidad y el orden implicado. Kayrós. Barcelona, 2008.

[8] MARINA, José Antonio (2004). “La inteligencia fracasada: teoría y práctica de la estupidez” Anagrama.
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LOS DIÁLOGOS DE TRUJILLO III

El Día de Júpiter
LOS DIÁLOGOS DE TRUJILLO III
Francisco González Cruz
El lunes 27 de noviembre de 1820 llegó temprano al pueblo de Santa Ana de Trujillo el Excelentísimo Señor General en Jefe del Ejército expedicionario de Costa Firme Don Pablo Morillo, Conde de Cartagena, del Reino de España, acompañado de 50 oficiales y custodiado por un escuadrón de húsares. Cinco años antes, el 15 de febrero de 1815, había partido de Cádiz con sesenta y cinco buques y unos 15.000 hombres que constituían el mayor contingente que saldría de España para unirse a los realistas y derrotar la insurgencia independentista.   
Luego del mediodía llega el General Daniel Florencio O'Leary, edecán de Simón Bolívar, y le participa que se acerca el Presidente de Colombia con su comitiva, de unas 12 personas. Morillo vestía el más elegante de sus uniformes y montaba el mejor de sus caballos. Bolívar venía de civil y montando una recia mula. Tenía que significar la idea republicana nacida de los debates cívicos que se dieron entre 1810 y 1811. Ambos estaban convencidos que tenían que poner fin “el horror  la guerra de exterminio que ha devastado hasta ahora estos territorios, convirtiéndolos en un teatro de sangre” y se encontraban para ratificar los Tratados de Trujillo firmados por sus plenipotenciarios los dos días anteriores. Ambos descienden de sus cabalgaduras, se dan un estrecho abrazo y van a compartir la comida que había mandado a preparar el jefe español.
Más allá de las importantes anécdotas de ese encuentro, de las palabras dichas y escritas, de todo el emotivo entusiasmo de ese día, en Santa Ana triunfó la diplomacia frente al combate, la palabra frente a la espada, la paz frente a la guerra. Triunfó la civilidad frente al militarismo. Triunfó el reconocimiento de las diferencias.  Todo lo que sucedió ese memorable el 27 de noviembre de 1820 quedó claramente documentado en cartas, informes y comentarios realizados por los propios protagonistas y numerosos testigos. Al final de los discursos el Libertador dijo: “odio eterno a los que desean sangre y la derraman injustamente”. Morillo contestó: “Castigue el cielo a los que no estén animados de los mismos sentimientos de paz y amistad que nosotros”.
El Brigadier Correa expresó en el brindis: “Prefiero este día a todas las victorias de la tierra”; Don Juan Rodríguez del Toro dijo: “La muerte me es indiferente después de un día tan glorioso”, La Torre, aludiendo a Bolívar manifestó: “Descenderemos juntos a los infiernos en persecución de los tiranos”.
Bolívar hace un detallado informe de lo sucedido al General Santander, y entre otras cosas escribe: “El general La Torre me ha agradado mucho; está resistido a ser sólo español; asegura que no se embarcará jamás, sea cual fuere la suerte de la guerra; que él permanece a Colombia y que los colombianos lo han de recibir como hermano”. Y agrega: “al imprimir los tratados, especialmente el de regularización de la guerra, es menester hacer algún elogio de los negociadores españoles aunque excelentes sujetos y muy humanos; pero se distinguirá al brigadier Corea que, sin duda, es el mejor hombre que pisa la tierra”. (Bolívar a Santander. Trujillo, 29 de noviembre de 1920).
“La buena fe debe ser el primer fundamento de esta negociación” decía el primer artículo de la propuesta de Morillo a Bolívar enviada desde de Carache á 19 de Noviembre.
A  197 de la firma de los Tratados y de la entrevista de Bolívar y Morillo, aún falta mucho para que el espíritu de paz que se vivió en Trujillo y en Santa Ana en esos días viva en Venezuela. Faltan apenas tres años para el bicentenario de esos acontecimientos. Dios quiera que la Virgen de la Paz nos ilumine para que aprendamos las lecciones que nos dan los diálogos de Trujillo y los de Santa Ana.


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LOS DIÁLOGOS DE TRUJILLO II

El Día de Júpiter
LOS DIÁLOGOS DE TRUJILLO II
Francisco González Cruz
El domingo 26 de noviembre de 1820 - tal día como hoy hace 197 años -  la Iglesia de Nuestra Señora de la Paz de Trujillo se llena de propios y extraños para la misa mayor. Los delegados de Colombia y España - y sus acompañantes -  se mezclan con los parroquianos para rogar a Dios y a la Santa Patrona para que los diálogos avanzaran por los caminos de los acuerdos y terminar así terminar con 9 años de guerra. Ya en la noche anterior los delegados plenipotenciarios habían firmado el Tratado de Armisticio  y se negociaba el de Regularización de la Guerra.
Debe haber sido una intensa jornada, aun cuando los términos sustantivos  sobre poner fin a los horrores de la guerra a muerte,  del trato que se le debe dar a los vencidos  y a los prisioneros de guerra y el respeto que se les debe a los pueblos ocupados, pues no existían antecedentes documentales que recogieran tan amplios criterios humanitarios para estos conflictos donde predominaba la violencia más extrema. Es histórico el papel de Antonio José de Sucre por parte de Colombia en la redacción final, pero no son menores los méritos de Ramón Correa por parte de España, así como de  Juan Rodríguez del Toro,  Francisco González de Linares junto con Pedro Briceño Méndez y José Gabriel Pérez. Y los artífices de todo: Pablo Morillo y Simón Bolívar.
Por primera vez desde 1811 los documentos oficiales expresan textualmente “los Gobiernos de España y de Colombia”. En el borrador del Tratado de Armisticio enviado por Morillo desde Carache  el 19 de noviembre, apenas 6 días antes  para referirse al gobierno de Colombia decía “El Go­bierno Disidente”. Ahora el Tratado de Regularización de la Guerra empieza: “Deseando los Gobiernos de España y de Colombia manifestar al mundo el horror con que ven la guerra de exterminio que ha devastado hasta ahora estos territorios, convirtiéndolos en un teatro de sangre; y deseando aprovechar el primer momento de calma que se presenta para regularizar la guerra que existe entre ambos Gobiernos, conforme a las leyes de las naciones cultas, y a los principios más liberales y filantrópicos…”.
En la noche dominguera trujillana se firmó este documento que marcó un hito en el derecho internacional, pues desde entonces se impuso legalmente el trato humanitario en los tiempos de guerra y se convirtió así  en el documento pionero de los derechos humanos. Las personas que habían llegado divididas y enfrentadas luego de la larga y sangrienta confrontación, encontraron en Trujillo el ambiente de sosiego para, mediante conversaciones proactivas, llegar a los acuerdos más importantes entre contrarios en toda la guerra de independencia americana.
Mediante estos tratados quedaba oficialmente derogada la guerra a muerte, en el mismo lugar donde había nacido.


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LOS DIÁLOGOS DE TRUJILLO

El Día de Júpiter
LOS DIÁLOGOS DE TRUJILLO I
Francisco González Cruz
“El Tratado de Armisticio se firmó en Trujillo la noche del sábado 25 de noviembre, al día siguiente domingo 26 el de Regularización de la Guerra y el lunes 27 se entrevistaron Bolívar y Morillo en Santa Ana. La coincidencia que este fin de semana y el lunes concuerda con las fechas en que hace 197 años se dieron esos acontecimientos, entre los más importantes del proceso de independencia, hace que el Diario de los Andes publique estos textos, conscientes de las lecciones que nos dan para el presente”.

Dos grupos antagónicos, con diferencias muy profundas e irreconciliables, con cientos de miles de muertos a cuestas y las sociedades arruinadas por la guerra, llegaron entre octubre y noviembre de 1820 a la ciudad de Trujillo con el fin de conversar sobre la necesidad de poner punto final a las atrocidades de la guerra a muerte y firmar un armisticio. No solo existían tan abismales diferencias entre los dos grupos, sino que en el seno de cada uno de ellos también las habían, y enormes.
Los partidarios de mantener a estos pueblos y territorios de América como parte de España, luchaban contra los que querían la independencia y la conformación de nuevos Estados soberanos. Pero entre los que querían la unidad de España la mayoría era monárquicos, es decir que defendían la causa de un reino absolutista, otros optaban por una república y otros por una monarquía constitucional con separación de poderes, tal como lo estableció la Constitución de Cádiz en 1812.
Entre los independentistas también existían muchas diferencias. Unos eran partidarios de fundar repúblicas, otros de monarquías como efectivamente se dio en México entre 1821 y 1823 con Agustín de Iturbide (Agustín I) y luego entre 1864 y 1867 con Maximiliano de Habsburgo. Incluso al propio Bolívar le ofrecieron una corona real. Otros eran partidarios de que cada provincia o virreinato fuese un país, y otros de conformar confederaciones o agrupaciones de países como la Gran Colombia entre Venezuela, Colombia y Ecuador; la República Federal de Centro América entre Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica e incluso las Provincias Unidas de Sudamérica con las que hoy conforman Argentina, Uruguay y Bolivia. También existían grandes diferencias entre los partidarios de integrar a los nuevos Estados a las áreas de influencia del Imperio Inglés o de los Estados Unidos de América, frente a los que optaban por una integración hacia adentro en una especie de “desarrollo endógeno” que al final fueron los verdaderos perdedores, muchos de ellos fusilados por los propios patriotas.
Llegan a una pequeña ciudad que había sido orgullo de la provincia de Venezuela en sus mejores tiempos fundacionales y que se había sumado al movimiento juntista el 9 de octubre de 1810, pagando muy caro su adhesión a la causa republicana. Había sido uno de los escenarios más crueles de la Guerra a Muerte y se encontraba en la ruina total, tal como lo informa el propio Bolívar en carta a Santander fechada desde Trujillo el 25 de noviembre de 1820. Sin embargo sus habitantes prestaron su gentileza y sus bienes para que los ilustres huéspedes hicieran con eficiencia su trabajo. Por sus calles paseaban Bolívar, Sucre, Briceño Méndez, José Gabriel Pérez y Carrillo Quevedo del lado independentista, junto a  Ramón Correa,  Rodríguez del Toro y Francisco González de Linares del lado realista. También los altos personajes que los acompañaban.  En las mesas de los paisanos se  sentaban a disfrutar una buena pizca, un mojo con arepa, guisos con garbanzos o arvejas, algún adobo de cerdo o de res, postres, amasijos y otros platos servidos por las atentas trujillanas. En las noches escucharían valses y bambucos, zarzuelas, polkas y pasodobles al sonido de pianos y clavecines, tiples y vihuelas, cuatros, guitarras y violines.
Un sábado como hoy en la noche firmaron el Tratado  de Armisticio que consistía en el acuerdo de suspender las hostilidades para poder concertar una paz duradera, cumpliendo así el deseo de los patriotas, compartido por los realistas: “el gobierno de Colombia quiere manifestar a V.E. y a toda la nación española que prefiere la paz a la guerra”. (Carta de Bolívar para el general Pablo Morillo, fechada en San Cristóbal el 21 de septiembre de 1820).


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